martes, 10 de agosto de 2010

Deseos

La varita mágica más efectiva es nuetra voluntad de hacer
Por Julio Batista
Todos quieren algo en la vida. Pero esta vez no me refiero al verbo "querer" como expresión de cariño; no, lo uso como sinónimo de ansia, afán, anhelo, pretensión. Porque, sin importar lo que digan muchos, todos aspiramos a algo, mayor o menor, eso según nuestras posibilidades y ambiciones, mas siempre hay algo que sencillamente queremos.
El ambicionar está en la naturaleza humana, y gracias a ello hemos podido navegar a través de los océanos, descubrir los polos del planeta, volar y poner los pies en la luna. También ha traido guerras, destrucción, plagas, problemas mediambientales.
Pero sin esas ambiciones de los seres humanos el mundo sería un lugar gris. Imaginen: de pronto todos se conformaran con cosas pequeñas, con ser iguales, uno más entre la masa, no más inventos, ni mejoras para la vida, no más investigaciones para encontrar vacunas o medicinas, no más imaginación produciendo. Seríamos una producción seriada de máquinas, sin deseos, esperanzas, sin razones para salir a "comernos" el mundo con la convicción de que ""hoy sí, hoy es el día...".
La gran pregunta sería: ¿quién pone freno a nuestras metas? Simple, cada cual puede plantearse sus aspiraciones durant eeste ratico que nos prestan sobre el planeta. Claro que hay que ser realista y reconocer nuestras limitaciones y realidades, jamás se me ocurriría intentar derrotar en una carrera a Usain Bolt, ni saltar más alto que Javier Sotomayor, tampoco a compararme con Saramago o Hemingway; pero no dejo de tener ejemplos como ellos.
Querer parecerse a otros no siempre es malo, lo poco recomendable es copiarlos, cada ser humano es un mundo repleto de aristas para exhibir, plagiar sería encerrar esos matices que nos hacen únicos. Sin embargo los paradigmas son necesarios, nos guían, nos sirven de brújula.
Las pretenciones varían de acuerdo a cada quien, y dependen mucho del medio donde nos desarrollemos. Hace poco tiempo leía la novela Las Iniciales de la Tierra del escritor cubano Jesús Diaz, y en una parte del libro el personaje central hablaba con un español que emigró a Canadá en busca de una mejor suerte y le preguntaba a qué aspiraba él en la vida. La respuesta fue elemental, trabajar, poder reunir algo de dinero y volver a su tierra para casarse con una joven hermosa, tener hijos y tratar de que estos no pasaran las dificultades que sufría su padre. Entonces el protagonista del libro lo interrogó asombrado: "Nada más...", la replica fue muy clara "¡Le parece poco!".
A eso me refiero, quizás lo que para algunos es asignatura vencida, para otros parece solo un sueño. Por eso es tan importante respetar todas las metas, por insignificantes que parezcan, pues esas son las aspiraciones, los anhelos de alguien, la fuerza que le impulsa a seguir adelante sin importar cuan difícil sea el caminoo las trabas que encuentre.
Nunca rías de los sueños ajenos, piensa que de cosas pequeñas está hecha la civilización, ¿o acaso crees que el primer Homo Sapiens soñaba con vivir en un edificio moderno y manejar un Mercedes Benz?
Yo tengo muchos deseos, de los cuales sería bueno materializar al menos la mitad, pero el más inmediato es, sin dudas, que al terminar de leer comiences a ser tú y a trabajar por lo que quieres.

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